
La mayoría de las personas que se presentan aceptan la primera oferta porque no saben que existe margen de negociación. Lo hay, pero no donde primero se suele buscar. El caché diario suele ser la parte más inamovible de toda la oferta, porque está fijado en el presupuesto de la producción. Lo que sí se puede modificar son los aspectos que lo rodean: cuánto dura el rodaje, qué se puede hacer con el material, quién asume el desplazamiento y qué se aplica en caso de retrasos. Este artículo repasa uno por uno los aspectos negociables y también explica cuándo no tiene sentido negociar.
Seis aspectos de los que se puede hablar
Una oferta nunca consta únicamente de una cifra. Consta de una cifra y de una serie de condiciones que determinan el valor de esa cifra. Quien solo habla de la cifra está negociando la parte menor.
- Duración del rodaje. Un caché por «un día de rodaje» no significa nada mientras no se indique si son seis o doce horas. Haz que la duración acordada quede registrada en horas, con la hora de inicio y la hora de finalización prevista.
- Alcance de los derechos de uso. El periodo, el territorio y los canales determinan cuánto valen las grabaciones para la producción. Una autorización ilimitada y mundial para todos los canales vale más que una autorización limitada para un solo portal, y eso debe reflejarse en la cifra.
- Gastos de viaje. Billete de tren, combustible y, si el desplazamiento es largo, una noche de alojamiento. Algunas producciones los reembolsan y muchas no. Esto se aclara antes de aceptar, no en el set.
- Compensación por tiempo de espera. Los retrasos forman parte del trabajo de rodaje. Lo que se aplica cuando la jornada supera la duración acordada se puede regular de antemano, como tarifa por hora o como cantidad fija a partir de un exceso determinado.
- Escenas adicionales. Cada escena que no figuraba en el concepto original es un servicio nuevo. Un servicio nuevo significa una remuneración nueva.
- Duración del buyout. El tiempo durante el cual el pago único cubre la explotación es un punto de negociación independiente. En nuestro artículo Entender el buyout explicamos cómo funciona.
Lo que no es negociable
Hay dos cosas que quedan fuera de cualquier negociación, y además en ambas direcciones: las normas de seguridad y tu lista de límites.
La obligación de usar preservativo en las relaciones sexuales vaginales y anales se aplica sin excepciones, independientemente de las pruebas disponibles. Lo mismo se aplica al panel de STI vigente. También se aplica la presentación del documento de identidad o del pasaporte el día del rodaje. Estos aspectos no son condiciones que se puedan modificar a cambio de dinero: son el requisito para que el rodaje pueda realizarse.
Lo mismo ocurre con la lista de sí-no-tal vez. Lo que hayas excluido en ella no se te pedirá, tampoco a cambio de un suplemento. Si en el set te ofrecen una cantidad por algo que figura en tu lista de no, no es una buena oferta, sino una señal de alarma. Comunícaselo a la agencia.
Por completar la información: la comisión tampoco es objeto de negociación, porque no existe. La producción nos paga a nosotros, no a costa de tu caché. Lo que se consiga en una negociación llega íntegramente a ti.
Cómo mencionar una cifra
La pregunta «¿Qué tienes en mente?» desconcierta a muchas personas. No pretende ser una trampa, sino que es una pregunta completamente normal en el día a día de una producción. Aun así, merece la pena tener preparada una respuesta.
Menciona una cifra, no un intervalo. Un intervalo siempre se interpreta por el extremo inferior. Si tu margen empieza en una cantidad determinada, menciona esa cantidad como tu expectativa y no como aquello a lo que estarías dispuesta o dispuesto a bajar.
Justifica la cifra con el servicio, no con tus necesidades. «Para diez horas con autorización ilimitada, mi tarifa es de X» es una posición de negociación. «Necesito como mínimo X porque tengo que pagar el alquiler» es revelar tu situación y te coloca en una posición más débil.
Y después: soporta que haya un breve silencio. Una pausa después de mencionar la cifra no es una señal de rechazo, sino el tiempo que necesita la otra parte para hacer sus cálculos. Quien llena el silencio inmediatamente con «…pero seguro que encontraremos algo» ha devaluado su propia cifra antes de que nadie haya respondido a ella.
Para tener siquiera un punto de partida, necesitas una idea de lo habitual en cada tipo de producción. Los rangos por día de rodaje figuran en nuestra página sobre ingresos, y en Cuánto gana una intérprete calculamos cuánto queda neto.
Cuando se añaden escenas después
El conflicto más habitual en el set no surge por el caché, sino por el alcance del trabajo. El plan de rodaje está completado, todo va bien y entonces surge la propuesta de incluir «rápidamente» una escena más.
Dos preguntas son decisivas. Primero: ¿el contenido está dentro de lo que aceptaste en tu lista? Si no, la respuesta es no, independientemente del dinero. Segundo: si la respuesta es sí, ¿cuánto se paga por ello?
Una frase útil para esta situación es: «Podemos hacerlo. Es una escena adicional, así que necesitamos añadirla al acuerdo: importe y alcance de la autorización por escrito, y entonces la rodamos». No estás diciendo que no; solo estás diciendo que el servicio adicional debe quedar documentado.
Por escrito no significa una carta de un abogado. Basta con una breve adenda en el formulario del contrato o con un correo electrónico enviado desde el set y confirmado por la producción. Si no se documenta nada, lo que falta es tu base para la liquidación. El pago se realiza en nuestro caso mediante transferencia en un plazo de 14 días, junto con una liquidación, y en ella solo aparecen los conceptos que se hayan acordado.
Por qué la fiabilidad aporta más a largo plazo
Un caché negociado con dureza es un día. Una producción que vuelve a contratarte es una serie de días. En términos de cálculo, lo segundo casi siempre supera a lo primero.
Lo que genera contrataciones recurrentes en este sector es poco espectacular: llegar puntual, presentarte preparada o preparado, cumplir los acuerdos y llamar con antelación si cancelas en lugar de no presentarte a última hora. Las producciones planifican los días de rodaje con equipo, localización y material técnico. Quien respeta ese plan es valioso, y quien lo incumple dos veces no vuelve a ser contratado, por muy bien que haya negociado.
Eso no significa que debas trabajar barato para caer bien. Significa que debes negociar de forma objetiva y cumplir después lo que hayas acordado. La combinación de ambas cosas te sitúa en la parte alta del rango, porque las producciones pagan por la fiabilidad: es el factor que les ahorra dinero.
Lo que debes aclarar antes de la conversación
No entres en una negociación en la que primero tengas que averiguar los datos. Antes de aceptar deberías saber: ¿cuánto dura el rodaje? ¿Dónde se realiza? ¿Qué contenidos están previstos? ¿Qué autorización se exige, durante cuánto tiempo, en qué territorio y para qué canales? ¿Quién asume el desplazamiento y, en su caso, el alojamiento? ¿Qué se aplica en caso de retraso y qué ocurre si la producción cancela con poca antelación?
En la intermediación repasamos contigo estos puntos antes de que firmes. El proceso desde la solicitud hasta el contrato se explica en El proceso. La revisión del contrato no te cuesta nada y es el momento en el que todavía se pueden corregir los errores de negociación.
Si una producción no da una respuesta clara a ninguna de estas preguntas, eso también es información sobre la producción. La falta de respuestas no es un detalle de la negociación, sino un motivo para rechazar la oferta.
Nota: Este artículo ofrece una orientación general y no sustituye el asesoramiento jurídico o fiscal. No contiene ninguna garantía sobre los cachés que se puedan conseguir.
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