
La sedcard es la ficha que una producción tiene delante cuando decide un casting. No es un documento de candidatura ni un portafolio, sino una herramienta de trabajo: nombre artístico, datos objetivos, de tres a cinco imágenes y contacto a través de la agencia. Como modelo erótica, no necesitas una sedcard para empezar con nosotros —la candidatura se realiza sin ella—. La necesitas en el momento en que te proponemos a producciones. Aquí encontrarás qué debe incluir, qué no debe aparecer bajo ningún concepto y cuándo hay que renovarla.
La sedcard y las fotos de candidatura son dos cosas distintas
Las fotos de candidatura son para nosotros. Tres fotos hechas con el móvil a la luz del día, sin editar, para que podamos valorar si te invitamos. No se envían a nadie más, no se publican y pueden ser completamente sencillas. Qué fotos necesitamos y por qué suelen fallar en la práctica se explica en el artículo sobre fotos de candidatura que funcionan.
La sedcard se utiliza de cara al exterior. Se envía a una producción concreta, para una consulta concreta, después de que hayas dado tu consentimiento. Su objetivo no es valorar tu persona, sino tomar una decisión de casting: ¿esta actriz encaja con el papel, la fecha y el presupuesto?
De ahí se desprende lo siguiente: las fotos de candidatura no se convierten en la sedcard, y la sedcard no es un requisito para la candidatura. Quien mezcla ambas cosas envía demasiada información demasiado pronto o demasiado poca demasiado tarde.
Qué debe incluir la sedcard
- Nombre artístico. Solo ese. Aparece arriba y es el nombre con el que se gestiona todo.
- Datos corporales. Estatura, talla de ropa, medidas y número de calzado. Estos datos determinan el vestuario y la ropa, por lo que deben ser exactos y no favorecedores.
- Color y longitud del cabello, color de ojos. Los castings suelen realizarse a partir de estas características, porque una escena ya tiene papeles asignados.
- Idiomas con nivel. Es importante en cualquier trabajo en el que se hable. «Inglés fluido» es un dato; «inglés» no lo es.
- Región y disponibilidad para viajar. Zona de residencia, radio de desplazamiento y si son posibles las pernoctaciones. Después de la fecha, este es el motivo más frecuente por el que una consulta no llega a concretarse.
- Características llamativas. Tatuajes, piercings y cicatrices, indicando si se pueden cubrir. Las producciones necesitan esta información para mantener la continuidad visual, no para valorarte.
- Habilidades relacionadas con el trabajo. Danza, deporte, permiso de conducir y experiencia ante la cámara. Solo lo que realmente sepas hacer, porque se pondrá a prueba durante el rodaje.
- Contacto a través de la agencia. Una dirección: la nuestra. No debe aparecer nada más.
- De tres a cinco imágenes. Más información sobre esto a continuación.
La disposición no es arbitraria. Arriba aparecen el nombre artístico y la imagen más potente; debajo, los datos que determinan una consulta: región, disponibilidad y medidas. Una sedcard se revisa en diez segundos y no se lee: lo que está abajo a menudo ni siquiera se ve.
Qué no debe aparecer
La sedcard se reenvía, se comparte en correos y ocasionalmente se imprime. Todo lo que aparece en ella escapa a tu control. Por eso deben quedar fuera: dirección privada, nombre legal, número de teléfono y correo electrónico privado, así como perfiles privados en redes sociales.
Tampoco deben aparecer precios. Una cifra en la ficha es una oferta por la que se te exigirá responder y elimina cualquier margen de negociación antes de que esta empiece. Los honorarios se acuerdan para cada consulta.
Y tampoco deben incluirse imágenes explícitas. Una sedcard debe poder mostrarse en cualquier contexto: en la pantalla de una oficina de producción, como archivo adjunto de un correo o impresa sobre una mesa. El material explícito no cumple aquí ninguna función que no pueda cumplir también una buena imagen en lencería y limita a quién se puede mostrar la ficha. De todos modos, tu mayoría de edad no se acredita mediante la ficha, sino mediante el documento de identidad.
La selección de imágenes
De tres a cinco imágenes, no más. Cada imagen adicional diluye la selección y nadie mira quince. Las imágenes deberían cubrir lo siguiente:
- Un retrato claro. Buena luz, mirada a la cámara y el cabello apartado del rostro. Esta suele ser la imagen de la que depende la decisión.
- Una imagen de cuerpo entero. Vestida o en ropa interior, con las proporciones reconocibles y toda la figura dentro del encuadre.
- Una imagen cotidiana. Ropa de calle y expresión natural. Muestra cómo te ves fuera de una puesta en escena, algo que las producciones necesitan más a menudo de lo que crees.
- Una imagen escenificada. Lencería, boudoir o Low-Key. Aquí puedes aportar más creatividad.
- Opcionalmente, una imagen con otra expresión. Risa, seriedad o movimiento. Muestra variedad.
Para todas se aplica lo siguiente: debe reconocerse que es la misma persona, las imágenes deben ser actuales, tener una resolución adecuada, sin filtros ni retoques intensos. Una producción que contrata basándose en una imagen editada y recibe a otra persona en el rodaje discutirá el tema ese mismo día; y esa conversación la tendrás tú, no quien haya editado la imagen.
Por qué la actualidad vale más que la perfección
Una sedcard con imágenes de hace dos años perjudica más de lo que ayuda. Genera una expectativa que no se cumple en el set, y el enfado por ello recae sobre ti y sobre nosotros. La próxima vez, esa producción preguntará por otra persona.
La perfección, en cualquier caso, es el objetivo equivocado en este punto. Una sedcard no debe impresionar, sino permitir tomar una decisión. Una imagen que te muestra de una forma distinta a como te verás el día del rodaje impide precisamente esa decisión; solo la retrasa hasta el momento en que todo el mundo ya está allí.
Para este fin, unas fotos hechas con el móvil la semana pasada junto a una buena ventana son mejores que una sesión de estudio de hace dos años. De ahí se desprende también lo siguiente: no tienes que gastar dinero en una sesión antes de que te hayan contratado. Quien te venda una «creación profesional de sedcard» de pago como requisito no te está vendiendo nada útil; este patrón encabeza la lista de las ofertas poco serias.
Cuándo renovarla
Hay cuatro situaciones en las que la ficha queda desactualizada de inmediato: cambio notable del color o la longitud del cabello, tatuajes o piercings nuevos, cambio considerable de peso, mudanza o cambio en la disponibilidad para viajar. A esto se suman los idiomas y las habilidades nuevas que realmente puedas utilizar.
Con independencia de ello: haz un nuevo conjunto de imágenes una vez al año, aunque nada haya cambiado. Los rostros cambian en pequeños detalles y un año es el límite a partir del cual se nota.
Quién puede verla
Técnicamente, la ficha es un archivo y no un producto impreso: un PDF de un tamaño que pueda enviarse como cualquier archivo adjunto de correo, además de las imágenes individuales en resolución completa por si una producción las necesita. Nadie exige más, y quien quiera venderte un paquete de diseño para ello te está vendiendo un problema que no existe.
Enviamos la sedcard a una producción cuando existe una consulta concreta y tú has dado tu consentimiento. No a listas de distribución, no a bases de datos y no a otras agencias. Un correo tuyo basta para modificarla o retirarla; sin embargo, nadie puede recuperar lo que ya está en un buzón, y esa es la verdadera razón de la lista anterior. Los tipos de producciones que existen y lo que exige cada uno se explica en Producciones. El diccionario del sector explica los términos relacionados con la sedcard y el casting.
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